viernes, 17 de julio de 2015

Los turistas alemanes que visiten Grecia tendrán que pagar siete millones de euros por un café

Redacción/Rokambol/16.07.15
Comienzan las represalias del país heleno contra Merkel.
Las primeras reacciones airadas de los ciudadanos griegos hacia Alemania ya han empezado a hacerse notar, sobre todo en los servicios turísticos que se prestan a los viajeros procedentes del país germano y, principalmente, en los que se refieren a la hostelería.
La inmensa mayoría de los restaurantes griegos ya disponen de cartas “especiales” para los turistas alemanes, con precios que oscilan entre los veintisiete millones de euros por una musaka para dos personas, y casi siete por un café solo. Las mesas para alemanes no disponen de sillas, aunque pueden alquilarlas por ochocientos cincuenta mil euros cada una, patas aparte, así como los cubiertos, que no salen por menos de millón y medio, sin contar la servilleta, el cuchillo y el tenedor. El gobierno griego obliga, además, a que los platos calientes se sirvan congelados, y los fríos, ardiendo, que el vino sea agua de fregar bien presentada, el pan tenga la estructura molecular del granito y que sean atendidos cuando el chef termine con el resto de las mesas, acabe la carrera de Medicina y encuentre una buena mujer.
También en los hoteles se ha establecido un protocolo especial para turistas alemanes, consistente en anularles la reserva justo en el momento en que se están enjabonando en la ducha, enviar sus maletas a Burundi o Madagascar, según la frecuencia de vuelos de ese día, y denunciarles por allanamiento de morada. Los precios por habitación doble llegan a los seiscientos millones de euros, colchón, ventana, suelo, techo y paredes aparte.
Angela Merkel ya les ha recomendado sus compatriotas que se abstengan de tomar café en Grecia.

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