domingo, 29 de septiembre de 2013

Una mirada crítica a la realidad cubana


Es una gran certeza que la ciudadanía está muy lejos de aceptar, debatir, reflexionar, apoyar o apreciar con convicción lo que significa el Socialismo del Siglo XXI, entre otras razones porque la pretensión prioritaria de la ciudadanía es “resolver que es lo que voy a comer mañana”. Es ya una evidencia que el sistema económico de éste país está prácticamente colapsado, dinamizado por el ejercicio corrupto de la profesión de gran parte de los ciudadanos que trabajan para el Estado, y que son la mayoría y por el propio Estado que no retribuye a los trabajadores lo que realmente le corresponde en base a su cualificación, responsabilidad, esfuerzo y rendimiento laboral, es decir, un auténtico desastre social.

Dentro de éste “anárquico” panorama económico, político y social, cabe preguntarse el porqué se produce éste fenómeno, es decir, porqué un trabajador o trabajadora que desempeña su trabajo en una simple “shoping” se tiene la certeza de que algo está robándole al Estado; o que un trabajador del taxi cada vez que puede está robándole al Estado; o que un trabajador de un hotel supere su pobreza sustrayendo lo que pueda y revendiéndolo en la calle a precios más asequibles, robándole al Estado; o que un simple custodio de un centro turístico utilice el sistema de entradas para robarle al Estado; o que un militar hace partes negativos a su tropa para no pagarles sus asignaciones y reembolsárselo él mismo, robándole a sus subordinados y por tanto utilizando sus prerrogativas para delinquir en nombre del estado; o un médico que atiende a un extranjero en un hospital público cobrándole en CUC en una consulta gratuita para cubanos y a precio altísimo para un foráneo, robándole al Estado… Ni el sistema cubano es tan digno como parece ni importantes sectores de la población cubana es tan digna y combatiente como nos han enseñado los manipuladores y censuradores medios de comunicación cubanos. Éste es un pueblo normal harto de pasar necesidades vitales, y descarrilando hacia unas práxis sociales deplorables muy lejos de aquel “hombre nuevo” que nos sugirió el Che Guevara.

Conforme uno se va adentrando en la realidad de éste país, se va conociendo la cantidad de funcionarios que actualmente se encuentran en prisión con altas penas de privación de libertad sobre sus espaldas, a consecuencia de un ejercicio eminentemente corrupto de su profesión; otros muchos se encuentran a las puertas de que la seguridad del estado les eche el guante de forma justa o arbitraria, según las circunstancias; ahí está esa “temida seguridad del estado” dispuesta a todo o casi todo, con tal de hacerle la vida imposible a los que pretenden vivir con un poco de racionalidad existencial, y cómo no, también a esa marabunta de corruptos que hoy conviven en privilegiadas circunstancias en La Isla con gentes padeciendo la extrema necesidad.  Ésta es hoy la sucinta descripción del socialismo en Cuba.

TeleSur y los medios de comunicación
Se hace tremendamente estremecedor e insultante que hasta un canal de comunicación como TeleSur tenga que verse en diferido o a “pedazos” cuidadosamente elegidos en un país como Cuba; y uno se pregunta el porqué, y encuentra de forma inmediata la respuesta, “porque toda la información está censurada”, incluso la de medios afines a los proyectos progresistas. La información en Cuba es una pantomima; es la expresión más alta de mediocridad intelectual y manipulación informativa  que se le pueda ofrecer a una población.
En éste marco, apenas existe la información en directo, ni la reproducción completa de los programas informativos de medios internacionales, se ofrece una información sesgada y extremadamente ideologizada con la pretensión de alabar la práxis de un estado descompuesto y sin perspectivas; la población no tiene acceso a internet de forma generalizada y los servicios que ofrece el estado cuestan 4,5 CUC equivalente a unos cuatro euros por hora, cuando el salario mensual no llega ni a los 30… y todo ello en el marco de un insulto a la inteligencia a una ciudadanía que lleva soportando ya varias décadas un sistema castrador de libertades en el que más que sembrar igualdades, se siembran desigualdades sociales, manipulación y control social de forma absolutamente mediocre e irracional y donde el único que tiene la oportunidad de escribir sin miedo a represalias es el propio Fidel Castro, puesto que todas y todos los demás ciudadanos serían puestos en el punto de mira del sistema en caso de expresar lo que realmente piensan o en describir lo que está ocurriendo en éste país caribeño, ayer referente internacional para los pueblos pobres de América y gran parte del Tercer Mundo.

Sanidad


Es absolutamente constatable por el que escribe estas letras que también el sector de la sanidad  ha sido invadido por la plaga de la corrupción; el objetivo de sacarle todo lo que se pueda “al extranjero” también ha llegado a esta “honrosa” área de la revolución socialista cubana, con excepciones por supuesto, de gentes extremadamente gentiles y honestas que sirven con auténtico amor a la profesión.

Pero la corrupción está ahí y es que es he de afirmar que con seiscientos o setecientos pesos mensuales,  unos treinta euros,  un médico especialista no puede llegar a fin de mes ni tan siquiera para cubrir necesidades básicas como la alimentación, de ahí que éstos profesionales tengan su obsesiva pretensión de salir del país sea como sea, aún en misiones internacionalistas con las que poder recibir un dinero extra con el que ayudar para que sus familias vivan con un poco más de dignidad; el cobro de los salarios por éstas misiones van destinadas en un altísimo porcentaje a las arcas del Estado y el resto a sus profesionales.

Democracia y Participación de la ciudadanía 


Es una tautología que donde no existe democracia no existe participación ciudadana. En Cuba no existe democracia ni tan siquiera en el sentido marxista de democracia popular; todo está atado y bien atado por los guardianes del estado. La existencia del partido único y de la militarización de la política hacen de éste país una auténtica isla de ideología socialista pero de práxis absurda y petrificada muy lejos del socialismo. No existen cauces adecuados para dar viabilidad a los proyectos de participación y de modernización de la sociedad. Al Estado cubano le asusta la democracia y por tanto la expresión soberana del pueblo.

En la hipótesis de unas elecciones democráticas en Cuba, seguramente existirían muchas sorpresas para la dirigencia política y militar y no tanto en el seguimiento de las tesis de una democracia pro yanqui, simplemente en el sentido de dar un poco de razón política al Estado y a la sociedad y alejarse de las práxis irracionales, pervertidas, privilegiadas… con las que hoy se gobierna el país.

No existe pluralismo político ni separación de poderes. El Estado lo controla todo, lo observa todo, lo manipula todo, lo recauda todo… el Estado es dicho sea en términos metafóricos “un Dios muerto” con un panorama sombrío y hasta ridículo que utiliza a quien puede, cuando puede y como quiere, tanto a los movimientos de solidaridad internacional como a las instituciones internacionales como el ALBA, UNASUR, LA CELAC… Y desde ésta perspectiva, los que apostamos por los movimientos progresistas a nivel internacional, no podemos tolerar ésta práxis insultante muy alejada de un auténtico “socialismo con rostro humano” basado en la democracia, el socialismo del siglo xxi y en el respeto de los derechos humanos. Es por ello que debemos ser extremadamente exigentes con éste país que ha sido el buque insignia en la lucha por la liberación de los pueblos de América Latina, y que hoy es lo que es, un comic de lo que pudo y pretendió ser.

Cuba y sus reformas

Lo quiera o no, Cuba debe entrar en el ámbito de los países de progreso que reforman sus instituciones públicas para dar mayor dinamismo a la sociedad. Cuba necesita abrazarse al progreso y despojarse de su propia mentira como país que no es.

La necesidad de un proceso constituyente con fuerzas democráticas conversando, debatiendo, reflexionando, proponiendo los problemas del país y especialmente, una nueva norma suprema para el Estado que le posibilite la vida democrática, es extremadamente urgente en éste momento histórico. Cuba debe acogerse a la órbita de países como Ecuador, Brasil, Argentina, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Bolivia, España, UE, y tantos otros, donde la democracia es razón de ser del Estado y por tanto donde el respeto al pluralismo político es una práxis esencial además de una forma de humanizar la vida social.

Hay que debatir sobre la economía y sus medios de producción; sobre la necesaria reforma agraria; sobre la industrialización del país; sobre un nuevo sistema fiscal de recaudación de impuestos y redistribución de los medios económicos del estado; sobre la mejora de la educación, la sanidad, el transporte y la vivienda; sobre la forma de atajar la corrupción en sus diversas formas de expresión; sobre los recursos para la investigación y desarrollo; sobre la restitución moral de una sociedad dolorida por la extrema necesidad que está viviendo y padeciendo en éstos momentos históricos por la mala gestión interna y las nefastas consecuencias de un bloqueo criminal desde EEUU...
Hay por tanto que crecer bajo el umbral de unas tendencias democratizadoras y progresistas que gobiernan hoy en América Latina y tomar la senda de la democracia, la modernización, la transparencia institucional, la justicia social y el respeto de los derechos humanos.
Autor/a: Juan Ramón Rodríguez-Madridejos
Fuente: ajintem.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario